Fiestas seguras. ¿Cómo deberían ser nuestros festejos?

En estas fiestas de Navidad y Año Nuevo estamos ansiosos por distendernos y pasar un momento en familia que nos recargue de energías para transitar el 2021 con optimismo. Si bien la vacuna está más cerca, sabemos que no representará una solución definitiva a corto plazo y que la fase de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio continúa, por el momento, hasta el 31 de enero. Por esto, es importante que nos demos un espacio de celebración que sea seguro para todos los integrantes de la familia.

Las reuniones sociales continúan siendo un comportamiento de riesgo tanto o más que el primer día de la pandemia, especialmente las que reúnen a las personas más vulnerables con el resto de la familia. Sin embargo, existen algunas estrategias para minimizar el riesgo de transmisión de SARS Cov2 relativas a las personas con las que nos reunimos, las condiciones del lugar en el que nos encontremos y nuestros hábitos durante esa reunión.

Las medidas básicas de higiene que hemos incorporado en los últimos meses deben continuar también durante las celebraciones: utilizar barbijo siempre, mantener dos metros de distancia y evitar en lo posible el contacto físico. Además, la Sociedad Argentina de Infectología enfatiza el lavado frecuente de manos “antes y después de ir al baño, comer, toser o estornudar, tocar superficies comunes o elementos compartidos.”

 La cena familiar 

En nuestra zona tenemos una ventaja. Aprovechemos el clima cálido para celebrar al aire libre o en espacios abiertos con buena circulación de aire. Lo ideal es reunirse con nuestro círculo familiar cercano o conviviente para evitar ser más de 10 personas. Sin embargo, si vamos a ampliar la mesa, podemos organizarnos en “burbujas” de contactos habituales, agrupándonos con quienes compartimos los mismos hábitos de cuidado y responsabilidad.

Seguramente todos queremos pasar estas fiestas con los abuelos y personas mayores de 60 años. Sin embargo, es a quienes más debemos cuidar. Deberían ubicarse en el lugar que cuente con las mejores condiciones de espacio y ventilación. También es importante que permanezcan en la reunión por el menor tiempo posible. Las mismas precauciones se deben tomar con personas con factores de riesgo como diabetes, cáncer, enfermedades renales, cardíacas o pulmonares, obesidad o alteraciones de la inmunidad.

La Sociedad Argentina de Infectología recomienda planificar una comida corta e identificar vasos y vajilla para evitar compartirlos. Organizar la preparación de las comidas para minimizar la cantidad de personas en la cocina, utilizando en la elaboración cada uno sus propios utensilios. Evitar cantar, gritar o bailar, especialmente sin barbijo y en lugares cerrados.

Compartir alimentos y bebidas puede ser riesgoso por lo que evitemos fuentes, snacks o salsas en el centro de la mesa que puedan convertirse en vector de contagios. La organización ideal es que haya un solo encargado de servir y recoger la comida y que cumpla con todas las sugerencias de higiene y seguridad que mencionamos antes.

 Las despedidas de año 

La expansión de otras infecciones respiratorias nos ha demostrado que los casos de contagio aumentan en períodos festivos. Navidad y Año Nuevo no son dos noches sino una época que dura varias semanas y que incluye encuentros sociales con varios grupos de personas distintas: del trabajo, del gimnasio, del club. Es importante tener en cuenta que, aunque estos encuentros incluyan a rajatabla todas las precauciones y hasta se realicen al aire libre o en locales comerciales habilitados, representan el comportamiento de mayor riesgo en este contexto. Las posibilidades de contagio se multiplican exponencialmente con cada persona presente en cada reunión y por cada nueva reunión que hagamos.

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